Durante mi etapa universitaria, me aficioné a la lectura de novelas de ciencia ficción, en particular a las novelas de Isaac Asimov que escribió en los años 50 (Fundación, Yo Robot, El fin de la eternidad, entre otras.) Recuerdo en concreto las tres leyes de la robótica que constituían el código moral de los robots a los que hacía referencia en sus novelas:

  • Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  • Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  • Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

En aquel momento estas leyes de la robótica me parecían fruto de la imaginación de un genio…. Sin embargo ahora mismo, viendo que el impacto de la inteligencia artificial y la robótica (IA&R) son de plena actualidad, considero que Asimov realmente era un visionario.

“La Inteligencia Artificial podrá ser lo mejor o lo peor que le pase a la Humanidad.”

Sin ir más lejos, la Comisión Europea votó en febrero de este año un informe en el que se proponía un marco común para regular la industria de la robótica muy en línea con las que en la ficción propuso Asimov, que permita resolver cuestiones éticas, de seguridad o de responsabilidad en caso de accidente, incluso está el debate de si pagarán o no impuestos…. en fin, todo llegará.

En octubre del año pasado se inauguró el “Leverhume Centre for the Future of Intelligence” en Cambridge, en donde universidades de Estados Unidos y del Reino Unido han creado una comunidad interdisciplinar de investigadores que colaboran con empresas y gobiernos para guiar el desarrollo de la Inteligencia Artificial desde el punto de vista técnico, práctico y filosófico, evaluando los riesgos y beneficios a corto y largo plazo. En el discurso inaugural el científico Stephen Hawking dijo que “la Inteligencia Artificial podrá ser lo mejor o lo peor que le pase a la Humanidad”. Como en otros momentos de la historia, que sea lo mejor o lo peor depende de nosotros mismos.

Si actúas como una máquina, te sustituirán por una máquina.

Es posible que todavía existan organizaciones que piensen que IA&R no va con ellos porque lo ven lejano. La realidad es que no va a haber sector que no se vea impactado de un modo u otro, tanto para profesiones de cuello blanco como de cuello azul. IA&R, cada vez más, forma parte de los planes estratégicos de las principales compañías, como no puede ser de otra manera.

Los perfiles más demandados serán aquellos que presenten una gran versatilidad a la hora de enfrentarse a situaciones distintas, creativos, con una clara vocación a la resolución de problemas y un fuerte interés por estar continuamente aprendiendo (lo que se conoce como lifelong learning.)

Una de las discusiones más frecuentes es la de si los robots sustituirán a los humanos. Tal vez el enfoque no es tanto el de sustitución sino en ver cómo podemos convivir y trabajar juntos sacando el máximo provecho de las máquinas para ayudarnos a tomar las mejores decisiones. Como leía recientemente, “Si actúas como una máquina, te sustituirán por una máquina.”

Volviendo a la ficción, películas y series como Blade Runner, Yo Robot o WestWorld muestran un mundo en el que los robots con aspecto humanoide han desarrollado sus capacidades emocionales prácticamente al nivel humano.

Los humanos somos capaces en asimilar situaciones, variables e información que no responden a ningún patrón previo, aportando creatividad en la resolución de problemas, y mostrando empatía hacia ello, lo que ahora mismo no es posible con las máquinas: la creatividad y la emoción todavía queda del lado de los humanos, al menos durante un tiempo.

Aunque todavía queda camino por recorrer en lo que se refiere a robots “emocionales” con aspecto humanoide, el paso previo en ese camino ya es una realidad, son los “software bots”, los cuales no son máquinas físicas sino robots instalados en equipos informáticos o en la nube que permiten automatizar procesos de una forma mucho más eficiente.

En esta línea, es importante destacar el auge que están teniendo los chatbots que se están implantando en los servicios de atención al cliente, permitiendo una interacción con ellos, facilitando de una forma muy eficiente la resolución de consultas. En el sector de Call Centres, por ejemplo, estos chatbots irán conviviendo de forma paulatina con los agentes actuales, quienes seguirán teniendo su espacio para gestionar momentos de la verdad con los clientes en cuanto al toque humano y cuando la gestión emocional de la interacción juegue un papel primordial, donde una resolución genere una excepcional experiencia de cliente que contribuya a su fidelización.

Como decía antes, no va a haber ningún sector que pueda escapar a IA&R, y un ejemplo de ellos son los departamentos de RRHH:

  • En los procesos de reclutamiento por ejemplo, mediante inteligencia artificial combinada con gamificación, permitirá valorar los comportamientos y capacidades de los candidatos.
  • Igualmente es aplicable a la identificación del talento, con los algoritmos ajustados al contexto de la organización y cultura corporativa, permitiría evitar cualquier sesgo inconsciente e identificar talento oculto.
  • Cada persona tiene un estilo de aprendizaje diferente. Será posible definir planes de formación personalizados en función de la información del empleado, experiencia, comportamiento y patrones de aprendizaje.
  • El uso de chatbots permitirá también mejorar la experiencia de empleado en aquellas consultas relativas a los procesos de RRHH, especialmente durante los procesos de onboarding de nuevos empleados.

Lo que parece claro, es que IA&R no podrán sustituir a los líderes de las organizaciones que empoderan, motivan y desarrollan a sus equipos. Aquí los humanos seguimos teniendo también nuestro espacio.

IA&R nos cuestiona a los humanos en las capacidades que hasta ahora son exclusivas, y nos invita a reflexionar acerca del futuro de la Humanidad. Seguro que seremos capaces de evolucionar como civilización para que todos los que formamos parte de ella podamos prosperar y tener nuestra oportunidad para ser felices.