¿Cómo ayudar al talento a desarrollar al máximo su potencial? Quiero aprovechar este artículo para reflexionar acerca de la necesidad de cambiar la forma en la que planteamos el desarrollo y crecimiento de las personas dentro del contexto organizacional.  Y es que las   empresas que se concentran en desarrollar las mejores habilidades de cada uno de sus miembros tienen más éxito que aquellas que intentan reforzar sus áreas de mejora. No lo digo yo, lo dice también un estudio del año pasado sobre este particular.

Esta reflexión se podría resumir en una sencilla fórmula que explicaré a continuación:

A+ (Aptitudes) + P (Trabajos que nos apasionan porque responden a nuestros Valores y Conocimiento) = E (Eficiencia) + S (Sensación de seguridad ante nuevos retos)

El concepto de desarrollo basado en fortalezas nace de la idea de que algunas personas son mejores que otras en determinadas tareas, bien como fruto de un talento innato o como producto del esfuerzo y dedicación.  Pero además si hacemos confluir lo que se nos da bien con aquello que nos apasiona, la serotonina y nuestras aptitudes nos hacen más eficientes.

¿Cómo podemos aprovechar estas dos variables en la forma que tenemos de ayudar a las personas que gestionamos? En primer lugar, se hace evidente la necesidad de dedicar tiempo a entender las motivaciones, valores y conocimientos de los miembros de nuestros equipos. A continuación, podremos empezar por alinear los proyectos que tenemos abiertos considerando el análisis anterior, y desde este punto de partida, donde se encuentren motivados por trabajar en aquello que hacen bien ir aumentando la exigencia de los retos de forma que el desarrollo sea enfatizando sus fortalezas. Para evitar el riesgo de estancamiento que puede conllevar este escenario, necesitamos romper las zonas de confort, crear un sentimiento de reto, que sirva de acicate para que cada uno de los miembros del equipo rinda al máximo. Y esto tiene que ver también con fomentar la creatividad y la toma de riesgos controlados. Sólo intentando llegar a nuestros límites podemos descubrir fortalezas de las que todavía no somos conscientes.

Por supuesto no me quiero dejar la importancia dentro del equipo de la diversidad. Equipos donde todos los miembros son clones en su forma de pensar, sentir, actuar son menos proclives a explorar soluciones creativas e innovadoras, tan necesarias en el contexto que nos movemos actualmente. Por eso, si las personas de nuestros equipos vienen de backgrounds diferentes, cada uno podrá aportar una perspectiva única al equipo y al proyecto, y la relación entre ellos multiplicará el potencial de sus fortalezas individuales y en grupo.

En definitiva, una cultura que favorece el desarrollo de las fortalezas y puntos fuertes, en la que los managers fijan expectativas realistas, hace que todos sean conscientes de que tienen las condiciones necesarias para triunfar. Un equipo suficientemente diverso, en el que cada miembro aporte capacidades y fortalezas distintas y complementarias, es capaz de cubrir las necesidades de cualquier entorno y estar preparado para los retos que vayan surgiendo.