Hoy en día se lleva ser influencer. Y los influencers son casi más importantes que los políticos, los deportistas, los artistas o los periodistas. Son personas que mueven masas, que despiertan pasiones y que además pueden conseguir reforzar la imagen de una empresa o una marca.

El pasado mes de julio tuve la suerte de estar en la primera carroza que Vodafone España ha tenido en el desfile del Día del Orgullo Gay en Madrid. Y tengo que reconocer que fue una experiencia enriquecedora en todos los sentidos. No sólo por el hecho de estar ahí, sino por la oportunidad que se me brindó al participar en la organización y puesta en escena.

Tengo que admitir también que hasta ese día no tenía a los influencers (bloggers, youtubers, instagramers…) en muy alta estima. Durante la organización de la carroza, y cuando el Departamento de Marca sugirió que les invitáramos, pensé que distraerían la atención de lo que queríamos transmitir y la esencia de nuestra participación en el evento. Pero no fue así. Gracias a que fuimos una de las carrozas (en total participaron 53) con más influencers, tuvimos un éxito rotundo en redes sociales y medios de comunicación.  Los datos me apoyan: más de un 2% de engagement en todas las RRSS (llegando incluso a un 4.5% en Instagram) y un alcance de 108.000 usuarios en el reach de nuestra página de Facebook, así como un total de 20.800 visitas en todas las publicaciones de nuestros canales de RRSS. En cuanto a los medios de comunicación, logramos alcanzar 48 publicaciones (incluyendo medios escritos, digitales y televisión) de diversas especialidades: medios generalistas, tecnología y RRHH.

Después de ver con mis propios ojos el éxito y la aclamación de los influencers que nos acompañaron en la carroza (Lorena Castell, Iggy Rubin, Herrejón, Aless Gibaja -mi compañero de foto-, Percebes y Soy Una Pringada, todos ellos participantes del programa de Vodafone Yu) y tras recibir los resultados del impacto que tuvieron, empecé a reflexionar. ¿Es posible ser un influencer en el ámbito laboral? ¿Hay algún influencer dentro de Vodafone? Nosotros hemos llevado a cabo acciones de formación sobre marca personal y uso de redes sociales para algunos empleados, especialmente en las áreas comerciales que venden a corporaciones, con resultados muy notables. Pero todavía no conozco a nadie que despierte esas pasiones. Por lo que me surge otra reflexión: ¿podríamos llegar los empleados a ser influencers de nuestra propia empresa? Yo creo que sí.

De hecho, opino que es a lo que deberíamos aspirar, por lo menos, todos a los que nos gusta nuestro trabajo. A ser influencer de nuestra compañía y en nuestra compañía. Una marca personal externa te hace brillar en los distintos canales sociales y puede convertirte en un profesional influyente, y es así como se logra reforzar la imagen de marca de una compañía, identificando marca con personas. Y creo que también es importante empezar desde dentro. Me resulta difícil imaginar algún influenciador que no lo haya sido antes en su círculo más cercano (que siempre incluye un entorno laboral).

Un empleado con una camiseta corporativa puesta puede ser un elemento de valor agregado para una empresa ya que, si se trata de alguien con un perfil activo en redes sociales, puede llegar a tener un impacto (en el nivel de enlace con el público que recibe los mensajes) de hasta 8 veces más que cualquier comunicación que se envíe desde el departamento de comunicación de la empresa.

Muchas compañías ya se han dado cuenta de que es más valiosa la idea de convertir a su misma fuerza laboral en embajadores de marca, que invertir en contratar personajes externos para realizar esta labor, y desde Recursos Humanos podemos empezar a adentrarnos en este mundo.

Entonces, ¿quién se anima a ser influencer?