La conciliación es una de las cuestiones que ha tomado mucha importancia en este Nuevo Mundo laboral. Con la transformación digital y las disruptivas formas de trabajar de las nuevas generaciones, nos enfrentamos a demandas de horarios y espacios flexibles, equipos que faciliten la movilidad, ampliaciones en los tiempos establecidos, etc.

Y lo cierto es que la conciliación es una necesidad real del individuo. Nuestro día a día está en constante evolución, y son necesarias este tipo de medidas para que cada uno se desarrolle como persona, en sus dos dimensiones: vida personal y faceta profesional. Se trata de una opción personal que cada uno debe dimensionar y definir, y donde pueden caber diferentes alternativas. Para cada persona puede ser algo diferente y todas las definiciones son válidas. Si yo tuviera que hacer una apuesta, sería por la libertad del individuo para liderar su vida, sin excusas y con valentía.

Sin embargo, no todo el mundo ve la conciliación como una oportunidad para alcanzar la realización de uno como persona. Desde este punto de vista, siempre me gusta pensar que las dos únicas cualidades que uno debe desarrollar para ejercer una decisión libre y completa son la coherencia y la practicidad. Durante las etapas de la vida, las prioridades van evolucionando. Y en función de esas prioridades, que cada individuo se marca, se debe ser coherente y actuar en consecuencia. Lo que sucede muchas veces es que las personas no actúan con coherencia, persiguen determinados sueños y se dejan llevar por la tendencia predominante del entorno. Eso no funciona. Es necesario ser valiente, luchar por lo que uno quiere y ser eminentemente práctico, porque habrá veces que parece que hay contradicciones entre lo que quieres y lo que haces. Practicidad significa eliminar lo que no aporta y quedarte con lo que realmente interesa, para ser lo que quieras ser y vivir como quieras vivir.

Adiós a la cultura horaria. Hola a la cultura de objetivos.

Si bien es cierto que mi apuesta pasa por la libertad de cada individuo, el primer paso para lograr la conciliación laboral deben darlo las empresas. Lo primero que hay que conseguir para lograr con éxito una compañía capaz de practicar este beneficio, es eliminar por completo la cultura horaria. La empresa debe evolucionar a una cultura de objetivos y de resultados, donde la productividad y la competitividad no dependa de las horas de trabajo de los empleados, sino de los resultados de su trabajo Nos debemos enfocar más en el outcome y menos en el proceso, que a veces adquiere tanta importancia que pierde de vista el objetivo.

Para ello los valores que deben imperar en las compañías son: confianza, compromiso y responsabilidad.  Con estos valores es fácil articular medidas en las empresas que favorezcan la conciliación, como el smart working, la flexibilidad horaria, las ampliaciones de los tiempos establecidos por la normativa laboral (en periodos especiales en la vida de las personas como maternidad/paternidad), la disponibilidad para horas de voluntariado, la posibilidad de compra de días extra de vacaciones, las políticas de inclusión… Existen un sin sinfín de medidas, las cuales me enorgullece decir que están implantadas en Vodafone, apoyadas por una tecnología innovadora y una inversión en herramientas de trabajo best in class que permite que nuestros empleados puedan hacer un equilibrio entre su vida personal y su vida en Vodafone.


Beneficios y consecuencias de la conciliación

Después de una trayectoria centrada siempre en el mundo de los recursos humanos, puedo afirmar que lo que más me importa, por encima del profesional, es la persona. No puedo gestionar profesionales si no les veo en su dimensión como personas, la dimensión que se desarrolla y crece. Es solo con su desarrollo y crecimiento es más productivo para la empresa. Por eso es importante apostar por estas medidas. El compromiso de la persona con la empresa cuando se nos trata como tal, se multiplica de modo exponencial y de ese modo su contribución. Y ese es el principal y más importante beneficio.

En lo relativo a los futuros empleados y a la necesidad que tenemos en las empresas por estar constantemente atrayendo el mejor talento, este tipo de medidas son definitorias, más aún cuando hablamos de las nuevas generaciones, los millennials, colectivos que tienen una escala de valores muy clara y saben perfectamente qué tipo de empresa les aporta y cuál no.

Y por último, los clientes, que es para los que se debe la empresa. La reputación e imagen de marca es más que campañas de publicidad atractivas, productos interesantes, o una experiencia de cliente excepcional. La marca debe ir unida a valores de trato a empleados equiparables a lo que vendes como trato al cliente y a la responsabilidad social corporativa en la misma medida que las políticas de recursos humanos.

Las empresas que no opten por ello clara y rotundamente pierden competitividad No nos olvidemos que, aunque lo digamos muchas veces y sea una frase manida, lo que marca la diferencia en las empresas son las personas. Muchas veces lo decimos, pero pocas veces actuamos en consecuencia, pero la realidad es esa y no la debemos perder de vista. La empresa que pierda de vista esa variable no tendrá opciones de atraer y retener el mejor talento y eso va directamente a la cuenta de resultados de la compañía.

Vodafone es uno de los referentes en el mercado nacional e internacional de políticas que favorezcan el equilibrio de la vida personal y la profesional. Confiamos por encima de todo en nuestros empleados, en su responsabilidad y compromiso con Vodafone, demostrándolo día a día con toda su contribución. Favorecemos la proactividad, las ideas (donde preferimos la equivocación que la parálisis por falta de iniciativa.) Una compañía que se define por querer darle el poder a sus cliente –Power To You– solo puede hacerlo partiendo de la premisa de darle el poder a nuestros empleados.

En Vodafone todos los empleados cuentan con herramientas móviles para poder desarrollar smartworkig desde donde deseen, hay flexibilidad horaria de entrada y salida, contamos con políticas de ampliación de los periodos de maternidad y paternidad, favorecemos el voluntariado de nuestros empleados, poniendo no únicamente el conocimiento sino también nuestra tecnología en beneficio de colectivos desfavorecidos. Contamos, además, con un gran abanico de políticas de inclusión porque eso también es work-life balance, que cada persona tenga la oportunidad en el entorno de trabajo de mostrarse tal cual es. Independientemente de su condición sexual, social o religiosa.

En nuestras oficinas también procuramos favorecer a través de innovadoras herramientas digitales la conciliación, como por ejemplo el pool de plazas de parking donde a través de una app ponemos a disposición de los empleados las plazas de parking no ocupadas diariamente para poder optimizar de un modo más adecuado los recursos inmobiliarios.

Con toda la transformación digital que estamos viviendo en estos años se nos abre un abanico aún más grande de oportunidades y de herramientas para favorecer este equilibrio personal y profesional. Hay que aprovecharlo en el mismo modo que lo hacemos en otras facetas de nuestra vida y desde recursos humanos debemos jugar un papel fundamental asumiendo este nuevo mundo digital como una palanca más de gestión.

Me gustaría remarcar un mensaje que ha ido implícito en toda esta reflexión, pero que me resulta imprescindible. El equilibrio entre vida profesional y vida personal es un tema que depende de todos y cada uno de nosotros. No es un tema únicamente se trata de una responsabilidad de las compañías. El balance es un tema personal. La empresa debe favorecer políticas y medidas para que todas estas definiciones tengan cabida, pero la búsqueda de este equilibrio es una opción personal. No es un tema fácil y en muchas ocasiones requerirá valentía para optar por un camino y dejar otro, pero si se hace con coherencia y practicidad en más de una ocasión veremos que algunas aparentes contradicciones no son tales, y lo único que nos requiere es eliminar lo superfluo para centrarnos en lo que realmente nos va ayudar a ser quien queremos ser, con honestidad y confianza en uno mismo. Siempre sin olvidar que ser quien uno quiere ser y vivir como uno quiere vivir es lo que nos va a marcar nuestro éxito como personas dentro y fuera de una empresa.